Para no exponer nuestros datos y nuestra privacidad a riesgos innecesarios, es importante tener en cuenta algunas consideraciones de seguridad. En este artículo repasaremos algunas de las prácticas más sencillas que puedes implementar para protegerte mejor en la red.

1. Usa contraseñas largas

Si probaras una contraseña cada segundo, tardarías un día en adivinar una contraseña de 5 dígitos. Una de 8 dígitos te llevaría más de 3 años.

La diferencia entre memorizar una contraseña de 3 dígitos y una de 5 no es muy grande para ti. Sin embargo, esta pequeña diferencia supone todo un abismo para posibles atacantes. Mientras que 3 números suponen 1.000 combinaciones posibles, ¡con 5 estamos hablando de 100.000 combinaciones!

La complejidad de una contraseña crece exponencialmente con su longitud, y añadir tan solo un dígito o una letra más puede significar la diferencia entre una contraseña mediocre y una excelente.

2. Usa un combinación de letras, números y símbolos

La contraseña “aT!4” es más compleja que “7163745”, a pesar de que es mucho más corta.

Al escribir una contraseña sólo con números, estamos hablando de que hay tan solo 10 posibilidades para cada caracter. Si añadimos letras, éstas ascienden a más de 30. Con símbolos, éstas superan los 60. Si incluimos mayúsculas y minúsculas, más de 90.

Esto no sólo nos ayudará a crear contraseñas más complejas, sino que también potencialmente más fáciles de recordar. Si utilizamos una combinación de todo tipo de caracteres, será menos confuso recordarla ya que no repetiremos tantos caracteres.

3. No uses datos personales como contraseña

Tu fecha de nacimiento y tu nombre, o el de personas cercanas a ti, son lo primero que cualquier atacante probará si intenta hacerse con tus datos.

A veces recurrimos a estos datos como contraseñas ya que son fáciles de recordar. Por desgracia, en el mundo interconectado en el que vivimos, conseguir estos datos de una persona no es difícil. Los atacantes son conscientes de ésto, y lo aprovechan en tu contra.

4. Evita las redes wifi públicas

Estas redes de acceso abierto y escasa seguridad son la oportunidad perfecta para los hackers.

En estas redes, un atacante puede interceptar tu conexión a Internet y capturar todos los datos que envíes, o incluso introducir programas maliciosos en tu dispositivo. Evítalas siempre que sea posible, y cuando no tengas otra opción, bajo ningún concepto envíes datos sensibles mientras estés conectado.

5. No reutilices contraseñas

Si una de tus contraseñas es vulnerada, podrían utilizarla para acceder a otras de tus cuentas o redes.

A pesar de los constantes esfuerzos que nosotros mismos y las empresas hacemos por garantizar la seguridad en la red, a veces los atacantes consiguen acceder a algunas contraseñas. Prevén antes de curar, y asegúrate de que con tan sólo una contraseña no puedan acceder a más de una de tus cuentas.

6. Utiliza factor de doble autenticación (2FA)

Vulnerar una protección 2FA es extremadamente más difícil que vulnerar una protección simple.

Este método de autenticación utiliza dos medios independientes para confirmar tu identidad, por ejemplo tu contraseña y un código enviado a tu móvil. De este modo, el atacante necesita tener acceso a dos de tus factores distintos al mismo tiempo para poder acceder a tu cuenta, lo que lo convierte en una tarea muchísimo más complicada.

7. Ten cuidado con dónde compartes tus datos

En la web, si no somos cautelosos, cualquiera puede acceder a todo lo que subamos, es importante ser muy conscientes de qué compartimos y dónde lo hacemos.

Un ejemplo muy inocente y por desgracia muy común se da en LinkedIn: la gente acostumbra a subir su currículum a su perfil, de tal modo que cualquier usuario puede acceder a él. En este comparten no sólo su nombre completo, sino su teléfono, lugar de trabajo, de estudio, y a veces incluso dirección de residencia. Esto abre las puertas a todo tipo de ataques, fraude, usurpación de identidad, extorsión, etc.

8. Cambia tus contraseñas

Las brechas de seguridad ocurren inevitablemente. Cambiando tus contraseñas te asegurarás de que ninguna vulnerabilidad pasada siga afectándote.

Nuestras contraseñas pueden llegar a manos indeseadas de muchas maneras. Quizá se te cae el post-it en el que la tenías apuntada y alguien lo encuentra meses más tarde, o un fallo de seguridad de un servidor permite el acceso a hackers y los datos se trafican en la red oscura durante semanas. 

Muchas veces, el intento de ataque se produce mucho después de que la brecha ocurra. Cambiar tus contraseñas regularmente impedirá que brechas antiguas comprometan tu seguridad hoy.

9. Mantén tus dispositivos y aplicaciones actualizados

Con frecuencia, las actualizaciones corrigen fallos de seguridad latentes en el código. La mayoría de ataques exitosos se realizan sobre infraestructura desactualizada.

Los desarrolladores liberan periódicamente actualizaciones no sólo para introducir nuevas funcionalidades sino también para corregir bugs, errores y vulnerabilidades recientemente descubiertas que pueden comprometer la seguridad de los usuarios. Mantener todo actualizado evitará que caigas presa de este tipo de ataques.

10. Utiliza un antivirus

Los antivirus son programas que pueden detectar y eliminar software malicioso antes de que cause daños.

Los virus informáticos son más abundantes de lo que piensas e, incluso tomando buenas medidas de seguridad, a veces páginas de confianza quedan infectadas, comprometiendo nuestra seguridad. Los antivirus se encargan de identificar posibles amenazas y detenerlas antes de que puedan perjudicarnos.

Conclusión

En un mundo tan conectado como el de hoy, asegurarnos de que tomamos las medidas de seguridad adecuadas para no exponernos a intenciones maliciosas es crucial. Son muchas las acciones que podemos llevar a cabo para protegernos mejor, y tan sólo un pequeño gesto puede evitarnos mañana un gran dolor de cabeza.